Bueno, aparentemente no fui hecha para pintarme las uñas. Me pregunto si sólo se les da bien a las minas demasiado coquetas (y me respondo que sí, pues conozco varias que, como a mí, se les despintan a los dos minutos, y son poco coquetas). Ya sé que tiene que ver un poco con que me compro esmaltes baratos, pero tampoco me compro los de dos pesos, de Todo Moda o así, me compro los Colorama, que dentro de los baratos son los mejores. Siempre violeta o rojo, no me pinto las uñas de otro color. Y bueno, me quedan siempre como el ojete: o me pinto las cutículas (no me jodan con que me las corte, eso es mucho esfuerzo), o se me va la mano con el pincelito y me pinto la piel de los costados, o me pongo una capa demasiado cargada y queda como una bolita de pintura en alguna parte. Si no, me pasa lo contrario: la capa es demasiado fina y tengo que pasarme una segunda mano, que suele quedar igualmente desprolija.
Últimamente venía mejorando notablemente y me las pintaba mejor, pero hoy la verdá es que perdí la paciencia. Estuve como veinte minutos con cada mano para que todo marchara, y hasta esperé quietita a que se secaran. No va que me pongo en actividad nuevamente, y hay dos que se me empiezan a descascarar en la punta... ¡¿QUÉ ONDA?!
Ya fue, última vez que me pinto las uñas.